La importancia de la fase preanalítica en el tratamiento muestras biomédicas

Los análisis clínicos constan de tres fases. La preanalítica es especialmente sensible, ya que en ella se producen la mayoría de los errores


Las pruebas clínicas se realizan para efectuar diagnósticos, controlar enfermedades, ver la evolución de las mismas y la efectividad de sus tratamientos. Para ello, se sigue un proceso compuesto por tres fases: preanalítica (antes de que la muestra se procese en el laboratorio), analítica (cuando la muestra se analiza) y postanalítica (después del análisis en el laboratorio).


La fase preanalítica abarca desde el momento en que se solicita el análisis clínico hasta que la muestra que se ha obtenido va a ser procesada en el laboratorio. Esta fase es especialmente importante porque intervienen muchas variables que pueden afectar a los resultados, que son la principal fuente de información de la que se sirven los profesionales médicos para la toma de decisiones.

Etapas de la fase preanalítica

La fase preanalítica consta de varias tareas, algunas realizadas extralaboratorio: solicitud, extracción y transporte; y otras intralaboratorio: registro de datos, recepción y clasificación.

Solicitud de la muestra

Esta etapa hace referencia al momento en el que el médico pide que se efectúe un análisis, ya sea en una consulta presencial con el paciente, en urgencias o en el momento de su posible hospitalización. Para llevar a cabo la solicitud se debe cumplimentar una hoja de petición que incluya los datos del paciente (nombre, apellidos, edad, número de historia clínica, de afiliación a la seguridad social…); las pruebas que se deben realizar; el primer diagnóstico o sospecha clínica para que no se efectúen estudios innecesarios e información clínica y demográfica que ayude a la correcta interpretación de los resultados del análisis.


Extracción

La obtención de las muestras se lleva a cabo por un enfermero cuando el paciente acude al punto de extracción. Esta etapa constituye un momento crítico de la fase preanalítica, ya que una mala extracción puede dañar las muestras y afectar a los resultados. Una vez que se ha extraído la sustancia biológica, se marcan los tubos que la contienen con un código de barras que será la forma de identificarlos durante el resto de la fase preanalítica.


Transporte

El siguiente paso es el traslado de los tubos etiquetados desde el punto de extracción hasta el laboratorio. Para ello, el factor tiempo, así como la temperatura, son claves, ya que el objetivo es entregar las muestras en el menor tiempo posible y garantizar sus condiciones óptimas. Para el transporte se emplean neveras portátiles que, a través de sensores termógrafos, permiten controlar la temperatura interior en tiempo real. La logística en esta etapa adquiere un papel destacado, siendo importante optimizar las rutas para que los límites de tiempo y temperatura se mantengan acordes a las distintas normativas nacionales e internacionales para el transporte normalizado de muestras clínicas.

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Nevera inteligente Nuuk para el transporte de muestras


Registro de los datos

A continuación, se efectúa la entrada de los datos en el SIL (Sistema de Informática del Laboratorio). Como la extracción, esta etapa también es un momento crítico, ya que el incorrecto registro de cualquier dato puede poner en duda los resultados obtenidos. Además, también puede influir en la velocidad de trabajo del laboratorio, ya que no se pueden procesar las muestras hasta que no se hayan registrado los datos en el SIL.


Recepción y clasificación

Una vez en el laboratorio, se clasifican las muestras en función de las secciones del laboratorio donde se analizarán. Si el laboratorio es grande, es posible contar con sistemas robotizados que automatizan algunas acciones, de manera que disminuyen los errores y se agiliza el trabajo. Además, las muestras deben ser revisadas por los técnicos de laboratorio para comprobar que se encuentran en buen estado para su procesamiento. En caso contrario, se debe registrar la incidencia y quedará a criterio del laboratorio aceptar muestras difíciles de reemplazar o críticas, pero siempre haciendo constar las circunstancias especiales en el informe clínico.

Posibles errores de la fase preanalítica

Gracias a las mejoras tecnológicas y a la automatización de procedimientos, se han reducido los errores producidos en el análisis de las muestras biomédicas. Como resultado, actualmente la mayoría de los errores de las pruebas clínicas tienen lugar en la fase preanalítica. Se calcula que representan entre el 46 y el 68’2% del total de los errores que se producen. Se pueden producir fallos en todas las etapas de la fase preanalítica:

  • Una mala solicitud del análisis porque no se especifiquen todos los datos necesarios.
  • Una mala extracción de la muestra o un mal mantenimiento de la misma porque no se emplea el anticoagulante adecuado.
  • Una incorrecta identificación de los tubos que contienen la sangre.
  • Fallos en el transporte porque se rompe la cadena de frío de las muestras.
  • Errores en el registro de los datos que impiden que se inicie el procesamiento de las muestras.
  • Una mala clasificación de muestras que no son aptas para el análisis en el laboratorio.

En definitiva, todos estos errores pueden tener graves consecuencias, tanto económicas, porque sea necesario repetir los análisis, como en la salud del paciente, que debe esperar más de lo debido para obtener sus resultados.

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